lunes, 3 de noviembre de 2025

Los motores de Eder

Se va completando el segundo año de Alejandro Eder al frente de la Alcaldía de Cali y van llegando los primeros balances. Por supuesto, escribo esto sin desconocer mi sesgo por hacer parte de su staff, sin embargo tampoco voy a negarme el derecho de contar lo que creo que se ha logrado en este primer tramo de gobierno. Por el diseño institucional propio de los gobiernos locales en Colombia, los primeros dos años suelen ser de planeación: el gobierno de Armitage vio el despegue de sus obras viales y de infraestructura educativa entre su segundo y tercer año, así como el gobierno del exalcalde Ospina logró empezar sus apuestas de grandes parques terminada la pandemia, en 2022. Esto no tiene otra explicación diferente a que las grandes obras impronta de cada gobierno se conciben en el primer año, se estructuran y financian en el segundo y arrancan en el tercero. Por supuesto, el gobierno de Eder no es la excepción en esto.

Pero, entonces, ¿qué viene para el tercer y cuarto año de Eder? Cabe destacar que en diciembre de 2025 y los primeros meses de 2026, se estará entregando la Ruta de la Salsa del Barrio Obrero en su fase I, la primera obra de renovación urbana que se hace fuera de los planes parciales del centro. Junto a eso, se alcanzará un número cercano a los 200 kilómetros de vías reparadas; vale la pena mencionar que entre 2024 y 2025 se adelantaron trabajos en centros de salud como las IPS de Cañaveralejo, Siloé y Polvorines con inversiones en infraestructura y se reactivaron las obras en instituciones educativas financiadas entre la Nación y el Distrito, que llevaban casi una década estancadas. El año 2026 llega con estas y otras obras como 12 parques barriales renovados y tres nuevos parques en la ladera de Cali (El Palo, El Filo y la Arboleda), que se sumarán a las contempladas en el plan Invertir para Crecer.

El año 2026 vendrá con el desarrollo de proyectos como las nuevas IPS de Terrón Colorado, la IPS especializada en la atención al cáncer de mama y la IPS Antonio Nariño, que marcarán la mayor inversión en infraestructura pública de salud en la última década; en esa misma vía, arrancarán obras de infraestructura educativa, como la recuperación de dos bloques de la institución educativa Santa Librada. A eso se suma la financiación que le corresponde a Cali de la segunda calzada de la Avenida Cañasgordas, los casi seis kilómetros de la Vuelta de Occidente y otras obras de renovación como la Alameda de la Avenida Roosevelt, así como trabajos de mejoramiento barriales en polideportivos y unidades recreativas. Además de la segunda fase de la Ruta de la Salsa del Barrio Obrero.

Al finalizar el año 2026, además, empezarán los procesos para el desarrollo de obras como la renovación de la Plaza de Cayzedo, la galería La Alameda, el Bulevar del Canal Figueroa, el Puente de Chipichape, la segunda calzada de la extensión de la Avenida Ciudad de Cali -en la zona de expansión- y otros proyectos que beneficiarán la movilidad peatonal, la renovación y la recuperación del espacio público. Además, se dejaron los recursos garantizados para el aporte que debe hacer Cali al Tren de Cercanías, la mayor obra de infraestructura en la historia reciente de la región.

¿Retos? Muchos, pero ya hay ejecuciones importantes y, siguiendo con los plazos habituales que se toman los gobiernos locales, la Administración Eder tiene en planes adelantar grandes obras que van en línea con la necesidad de renovación, mejoramiento del paisaje urbano y de consolidación de la movilidad peatonal como el eje de la política urbana. Estos proyectos son motores que, además, generan impactos económicos positivos a través del fortalecimiento de los encadenamientos productivos, de la generación de empleo y del impulso de empleos inducidos al cambiar las dinámicas de sectores como el Barrio Obrero, el Bulevar Figueroa o la nueva Plaza de Cayzedo.

Por supuesto, hay afanes como la movilidad y la inseguridad que requieren toda la atención, mayores esfuerzos y más recursos. Cali tiene una cantidad aún enorme de problemas que tardarán en sanar, pero que exigen mayor efectividad y contundencia. El reto está en reconstruir la confianza y mejorar la percepción. Sin embargo, hay unos motores en marcha que le darán a Cali un nuevo aire. Ese es el propósito.

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