lunes, 4 de noviembre de 2024

La COP 16 que ya pasó y la AMSO que llega

Se terminó la COP 16, en medio de una euforia sin muchos precedentes por la arrolladora acogida que tuvo. Si bien las negociaciones no avanzaron al nivel que se hubiera querido, cosa que no depende en lo absoluto de los organizadores, los eventos complementarios como la agenda cultural y la Zona Verde tuvieron un éxito impresionante que dejó muy bien posicionada la capacidad de Cali, del Valle y de Colombia para organizar eventos internacionales. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad de Cali se ha convertido, hasta hoy, en la mejor muestra de trabajo colaborativo entre los distintos niveles de gobierno y los demás sectores de la sociedad, como la academia y el empresariado.

Ahí quisiera detenerme por un momento: la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y Estado, además del trabajo mancomunado con otros actores de la sociedad, son la clave para el éxito de grandes proyectos. La COP 16 habría sido imposible realizarla sin la capacidad financiera y de incidencia internacional del Gobierno Nacional, pero tampoco habría sido lograble sin la capacidad logística que por su propia naturaleza tiene un gobierno local. Cali tuvo la Zona Azul, la Zona Verde y tres grandes circuitos que vincularon cultura, educación y emprendimientos verdes, donde cada gobierno y actor desempeñó un papel importante. Sin embargo, a pesar de que el diseño mismo del Estado establece competencias y capacidades de sus distintos niveles, en Colombia esa capacidad de colaboración escasea y le pone traba a lo que podrían ser grandes realizaciones.

Desde Cali se le envió un mensaje poderoso a todo un país de la necesidad inaplazable de articular bien los esfuerzos para superar fenómenos como la violencia, la pobreza, la deforestación o el deterioro de los ecosistemas. Ese mismo esfuerzo que se hizo con la COP 16 debe replicarse en otros frentes como el Tren de Cercanías del Valle del Cauca, la restauración de la selva amazónica o la solución definitiva al problema de aprovisionamiento de agua para Bogotá. En general, el trabajo coordinado aporta mejores resultados, optimiza el gasto, divide el trabajo, especializa los esfuerzos y maximiza los resultados finales. Colombia no puede aplazar más la orientación al logro, porque el país y los colombianos esperan ansiosos grandes logros. Y eso solo es posible en colaboración.

Es por eso, también, que la decisión que habrá que tomar en 20 días sobre la conformación del Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia- AMSO resulta una prueba de fuego para el trabajo ordenado y coordinado. Poner de acuerdo a siete municipios que ya, de hecho, comparten vínculos económicos, ambientales, sociales y políticos, es un hito de gran relevancia. Hay intereses muy exóticos para oponerse a un hecho conveniente, por lo cual hay que redoblar esfuerzos para garantizar el trabajo armónico entre gobiernos locales que comparten territorio, población, problemas y que en sus manos pueden tomar decisiones acertadas en común para mejorar la calidad de vida de la gente.

Encomendemos esa COP 16 que ya pasó y la AMSO que llega. Si logramos ambas cosas, daremos un ejemplo de cómo en equipo las cosas resultan mejor.


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