sábado, 3 de mayo de 2025

Correr el cerco

Las ciudades avanzan de forma irreversible hacia la internacionalización y el relacionamiento cada vez más estrecho con el exterior. Hoy es muy difícil que un gobierno de una ciudad o de una entidad subnacional pueda ejercer sus competencias, brindar la prestación de servicios públicos e impulsar el desarrollo local sin construir relaciones con otros gobiernos en el mundo, con empresas extranjeras y, en general, con el entorno global. Las relaciones internacionales de las ciudades son fundamento de nuevas oportunidades para el crecimiento económico, el intercambio de experiencias y el aprendizaje.

Desde el año pasado, Cali ha acelerado el acercamiento con el entorno internacional en un esfuerzo institucional por fortalecer los vínculos económicos y la cooperación con actores extranjeros. No en vano, la ciudad acogió la COP-16 y tuvo un record de visitas, que le dio una oportunidad de visibilidad y de vitrina ante el mundo. La apuesta por la internacionalización, por supuesto, no empezó hace unos pocos meses, como lo demuestra la existencia de Invest Pacific o que la Alcaldía creó hace unos años una Oficina de Cooperación y de Relaciones Internacionales y una Secretaría de Turismo pero, apalancados en esas herramientas, hoy parece haber un norte más claro sobre cómo Cali debe insertarse en el mundo.

Hoy es imprescindible correr el cerco y extender el alcance de la visión de Cali. Eso, esencialmente, se traduce en una apuesta fuerte por el turismo, por la inversión privada y por el intercambio de experiencias con otras ciudades que puedan haber resuelto problemas que hoy aquejan a nuestra ciudad; el éxito de cualquier gran ciudad está en su capacidad de posicionarse en un contexto global con fuerza. En Colombia, el caso de Medellín es el que mejor refleja ese principio: la capital de Antioquia se convirtió en una ciudad con alcance internacional en la medida en que apostó por los grandes eventos y por atraer a nómadas digitales. Con luces y sombras, es claro que el éxito económico de Medellín, con una increíble tasa de desempleo del 7%, solo es posible en la medida en que configuró todos sus factores para proyectarse con éxito hacia el mundo y corrió el cerco de su visión.

Cali tendrá que determinar con mucha precisión cuál es el modelo de internacionalización por el que apuesta, aunque ya hay señales que indican cuál es el camino a seguir. Ventajas como el clúster de la salud, el potencial ecológico, su capital humano apalancado por la presencia de buenas universidades, su vocación cultural y deportiva y su oferta productiva diversificada y sofisticada convierten a Cali en un excelente destino para el turismo especializado y la inversión extranjera en sectores tecnológicos y de servicios de alta complejidad. La ruta está dibujada, se requiere que la apuesta por la internacionalización no sea flor de un día.

¿Qué retos tenemos para afrontar la internacionalización de forma exitosa? Por supuesto, se requiere ampliar la capacidad instalada de la ciudad, principalmente de la infraestructura de transporte: el Tren de Cercanías y la modernización del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón son dos elementos clave en ese propósito. Pero también se requiere que Cali tenga mejoras cada vez mayores en seguridad, lo cual es un mensaje reputacional clave para neutralizar ese gran estigma que ha tenido la capital del Valle como ciudad insegura. Y luego, debe venir una política sostenida de formación de capital humano que dote a su fuerza de trabajo de habilidades como el bilingüismo y lo relacionado con la economía digital. Correr el cerco es imperativo para que Cali esté al nivel de una ciudad global.


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