domingo, 8 de septiembre de 2024

Cali Metropolitana

El 24 de noviembre, seis municipios de los departamentos del Cauca y del Valle junto a Cali, iremos a las urnas para aprobar o no la propuesta de integrar a sus ciudades en un área metropolitana que, dicho sea de paso, ya existe en la práctica. Miremos este dato: para 2015, último año donde se hizo una encuesta de movilidad para conocer cómo se mueve la gente en el área de estudio (Cali, Palmira, Yumbo, Candelaria y Jamundí), el 84.4% de los viajes iniciaban o terminaban en Cali. Solamente entre Cali y Palmira había más de 100.000 viajes en esa época, lo que hace pensar que a 2024 esa cifra se supera por mucho. Y así, podríamos ver muchas dimensiones donde Cali y los municipios de la región tienen fuertes relaciones de interdependencia, con una salvedad: no existe ningún mecanismo de planificación del territorio y de esas relaciones. 

El área metropolitana proporcionará, si se aprueba en las urnas, una serie de herramientas técnicas, legales y administrativas que permitirán construir criterios comunes para sacarle provecho a esas relaciones y reducir los efectos negativos de un crecimiento desbordado. Por ejemplo, Jamundí ha sido el municipio con mayor crecimiento de población por la expansión inmobiliaria, pero no existen políticas comunes para mejorar el transporte público y para ordenar el territorio. A pesar de que hay miles de caleños viviendo en Jamundí porque la vivienda nueva es más barata, tenemos las mismas dos vías de hace 30 años y el transporte público se basa, principalmente, en servicio informal. Y tampoco existe coordinación entre los gobiernos locales para resolver esos retos, hoy dependiendo este articulación más de la voluntad y de la afinidad política entre los alcaldes y la gobernación.

Por supuesto, el área metropolitana no es una solución milagrosa a todos los problemas de planeación y desarrollo. Tampoco es crear un municipio gigante que se traga a los chiquitos. Más bien, es una oportunidad de diseñar un mecanismo institucional para buscar e implementar soluciones a retos ambientales, urbanísticos, de seguridad y de desarrollo económico. Claro que hay temores, sobre todo de los municipios más pequeños, porque existe la tentación de pensar que Cali, con sus dos millones y medio de habitantes y la alta demanda de servicios, va a terminar absorbiendo a los municipios del área. Sin embargo, existe una ventana de oportunidad y es el diseño de un estatuto que regule las relaciones entre los gobiernos y sus instituciones locales, lo que permitirá disipar miedos y dudas.

Hay que ser preciso en algo: ni Cali ni ningún tercero se va a meter en los asuntos locales de Palmira. Desde la Alcaldía de Cali no se va a incidir en el presupuesto ni en las decisiones locales que de forma cotidiana se toman en cualquiera de los municipios involucrados. Tampoco Cali se va a tomar los recursos de ninguno de los municipios, los impuestos de Jamundí se quedan en Jamundí y así sucesivamente. En ese sentido, lo que nos queda es entender que decisiones como el tren de cercanías o la infraestructura común que necesitamos para reducir las presiones de la creciente movilidad entre municipios se pueden tomar con un esquema de organización donde todos participan y donde la coordinación es regla y no una decisión política de los gobernantes de turno.

Pensemos por un momento en el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón. Queda en jurisdicción de Palmira, pero la mayoría de los viajeros vienen a Cali. Veámoslo así: un ejecutivo que va a una planta de una gran empresa en Puerto Tejada tendrá que aterrizar en Palmira, posiblemente se aloje en un hotel en Cali y tendrá que recorrer las vías de la región para llegar a Puerto Tejada o a la zona franca del Norte del Cauca. Ahí se ve cómo solo una persona demanda los servicios de tres municipios que, en la práctica, tienen relaciones de interdependencia pero no se hablan ni se coordinan. Sería mucho mejor que lo hicieran y esa es una oportunidad que nos da el área metropolitana.

Y así podríamos hablar en planeación territorial, medio ambiente, seguridad e infraestructura de transporte regional para justificar cómo tener un área declarada es mucho mejor que tenerla en la práctica pero sin un norte que permita orientar los esfuerzos, las prioridades y, lo más importante, los recursos. Este 24 de noviembre, los habitantes de Cali, Palmira, Jamundí, Dagua, Candelaria, Puerto Tejada y Villa Rica pueden tomar una buena decisión y es aprobar la conformación del Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia.  


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